No, no eres la única que tiene dudas sobre las diferencias entre un tinte natural y un tinte sintético. Efectivamente, uno y otro no actúan de igual forma sobre nuestro cabello. Y el proceso es lo que castiga el cabello. Sigue leyendo y lo entenderás mejor.

 

¿Cómo se comportan exactamente los tintes permanentes en nuestro cabello?

Sin más rodeos: las más de 5.000 sustancias químicas utilizadas en un tinte permanente tiñen el cabello por una reacción oxidativa, reaccionando con peróxido de hidrógeno (la típica agua oxigenada), un poderoso oxidante que se descompone muy lentamente en agua y aire, liberando una gran cantidad de calor, y formando así moléculas pigmentadas que hacen que nuestro pelo adopte el color que deseamos. 

El resultado es el color, obviamente, pero también el deterioro de las estructuras capilares y la generación de radicales libres (envejecimiento del cabello).

 

¿Y la henna, cómo actúa?

La henna (Lawsona Inermis), sin embargo, tiñe sin que medien agentes o aditivos externos. Su molécula, la Lawsona, tiene una gran afinidad con la queratina natural presente en la cutícula del pelo. Al interactuar con ella, reacciona químicamente y da origen al color característico de la henna, el cobre intenso, sin dañar ni romper la estructura del cabello. En otras palabras, la henna respeta nuestro cabello y se adapta a nuestra estructura capilar.

 

La henna, además, tiene otras propiedades fitoterapéuticas que van más allá de un simple cambio de color, como su papel antioxidante y antimicrobiano. Nosotras te proponemos utilizar la henna y mezclarla con otras plantas, para potenciar tanto los beneficios reparadores como regular el tono del color (si añadimos Hibiscus, será un tono más intenso, si añadimos té negro o índigo, se irá a más oscuro).

 

 

Observando a nuestro alrededor comprendemos que las plantas ya nos brindan cada día la oportunidad de cuidarnos respetando al máximo nuestra naturaleza.