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Todo lo que debes saber para preparar (bien) la coloración vegetal

- 23/04/2024

Si tengo el cabello largo, ¿cuántas cajas de coloración necesito? ¿Tengo que añadir siempre aceite a la mezcla? ¿Puedo utilizar una varilla metálica? En ocasiones, recibimos algunos mensajes así con vuestras dudas sobre la preparación de la coloración. ¡Ha llegado el momento de poner fin a todas estas cuestiones! En este artículo las resolvemos todas.

Aplicarte la coloración a ti misma es mucho más sencillo de lo que parece y cuando lo haces varias veces se convierte en un ritual maravilloso. Aprovecha y enciende unas velas, ponte música o llama a una amiga para poneros al día. Es tu tiempo, disfruta de él.

Queremos que te conviertas en una experta de la preparación de la coloración vegetal porque a veces cometemos algunos errores que hacen que el resultado no sea el esperado. Así que, ponte cómoda, solo necesitas un bol, una caja de coloración, una infusión, agua caliente, un aceite, una paletina o un pincel y unos guantes desechables. ¿Empezamos?

SÉ GENEROSA CON LA CANTIDAD

Es importante impregnar todas las zonas del cabello con una generosa cantidad de cataplasma, tanto por la parte superior como inferior de cada mechón. Si tu melena te llega por el hombro, utiliza 1 caja de coloración. Si es más larga, 1 caja y media y, en casos de melena muy larga, incluso 2 cajas. Es mejor que prepares de más que de menos: si te sobra una parte, siempre puedes congelar el excedente para reutilizarlo en la próxima aplicación.

TRABAJA BIEN LA MEZCLA EN UN RECIPIENTE ADECUADO

Utiliza un bol de cristal, madera o cerámica para preparar la cataplasma, y trabaja la mezcla con ayuda de un aplicador o un utensilio-batidor que no sea de metal: el metal podría interactuar químicamente con los pigmentos de la coloración, alterando su color y propiedades.

PREPARA LA COLORACIÓN CON LA INFUSIÓN TIBIA

Debes infusionar la infusión incluida en el paquete de la coloración con agua caliente. Una vez infusionada y dejándola reposar unos minutos, puedes ir incorporándola poco a poco al polvo. A la vez que vas añadiendo el líquido, realiza movimientos envolventes para deshacer los grumos, durante unos minutos. La preparación debe quedar como una textura de chocolate a la taza sin grumos, ni muy líquida ni muy espesa.